Se han comercializado miles de balizas que, aunque llevan el distintivo V16, no tienen conectividad. A partir de 2026 esas balizas serán un accesorio más, pero no cumplirán con la obligación de señalización.
La baliza V16 es una pequeña luz amarilla intermitente que se coloca en el techo del coche, normalmente con una base imantada. Se enciende desde el interior, sin necesidad de bajar al arcén, y emite un destello visible en 360 grados que puede verse hasta aproximadamente un kilómetro, incluso con lluvia o niebla.
La novedad importante no está en la luz, sino en lo que no se ve: dentro de la baliza hay un sistema de geolocalización y una conexión integrada (SIM o eSIM). Cuando el conductor pulsa el botón, la baliza no solo empieza a parpadear; también envía la posición del vehículo a la plataforma DGT 3.0. A partir de ahí, ese aviso se puede trasladar a paneles de mensajes en carretera, navegadores y aplicaciones, avisando a otros conductores de que hay un coche inmovilizado justo en ese punto.
La DGT insiste en que lo que se transmite son coordenadas anónimas, vinculadas al dispositivo mientras está encendido, no datos personales del conductor.
Por qué no vale cualquier baliza del mercado
En los últimos años se han vendido dos grandes tipos de dispositivos V16: las balizas “simples”, que solo emiten luz, y las conectadas, que además envían la posición a la DGT. Hasta el 31 de diciembre de 2025 ambas opciones (junto a los triángulos) pueden usarse para señalizar una incidencia. El giro llega el 1 de enero de 2026: a partir de esa fecha, solo serán válidas las V16 conectadas.
Aquí es donde está el problema para muchos conductores. Se han comercializado miles de balizas que, aunque llevan el distintivo V16, no tienen conectividad. A efectos legales, a partir de 2026 esas balizas serán un accesorio más, pero no cumplirán con la obligación de señalización.
A esto se suma un segundo factor: en el mercado todavía se encuentran productos que se anuncian como “homologados” o “válidos para la DGT” cuando, en realidad, no están certificados como dispositivos conectados o no figuran en los listados oficiales. Asociaciones de consumidores llevan tiempo advirtiendo de esta confusión.
En la práctica, el mensaje es sencillo: si la baliza no es conectada y correctamente homologada para trabajar con la DGT 3.0, a partir de 2026 es como si no la tuvieras.
Cuáles son las balizas V16 homologadas por la DGT
La norma exige dos cosas a la vez: que la baliza cumpla con las condiciones técnicas de una V16 y que esté certificada como dispositivo conectado a la plataforma de la DGT.
En el plano técnico, la baliza tiene que emitir una luz amarilla auto intermitente, visible a 360 grados y con un alcance aproximado de un kilómetro. Debe ser resistente a lluvia, polvo y viento, mantenerse fija en el vehículo y garantizar un tiempo mínimo de funcionamiento continuo (del orden de media hora) desde que se activa. Todo esto no es un capricho: la idea es que quien venga detrás te vea con la suficiente antelación, incluso de noche, y que la baliza no se apague a los pocos minutos.
En paralelo están las exigencias de conectividad. La V16 geolocalizable:
- Lleva un módulo de comunicación que envía su posición a la DGT 3.0 cuando se enciende.
- Lo hace utilizando un identificador cifrado asociado al dispositivo.
- Debe estar certificada por laboratorios acreditados (como LCOE o Applus IDIADA), que emiten un código de homologación.
Ese código es una de las pistas más fiables para saber qué tienes entre manos. Debería aparecer grabado en la propia tulipa de la baliza, junto a la referencia V16, con denominaciones del estilo “LCOE XXXXX” o “IDIADA XXXXX”. Además, en la documentación comercial debe indicarse claramente que se trata de un dispositivo conectado a DGT 3.0, no solo una luz de emergencia genérica.
El último filtro es el listado oficial que mantiene la propia DGT. Si la marca y el modelo de tu baliza aparecen ahí, puedes estar razonablemente tranquilo. Si no aparecen, o el código que figura en el producto no coincide con el registrado, conviene desconfiar.
Multa por no disponer de baliza v16 o si no funciona: Entre os 80 € y 200€
El marco sancionador, sobre el papel, no es nuevo: la obligación de señalizar correctamente un vehículo averiado ya existía con los triángulos. Lo que cambia es la herramienta.
No llevar el dispositivo obligatorio, llevar uno que no cumple la norma o no utilizarlo cuando el coche se queda inmovilizado en la calzada se considera una infracción leve, sancionada con 80 euros. Esa cifra es la referencia que se viene manejando para la no utilización o ausencia de la baliza V16 cuando ya sea obligatoria.
La cuantía puede ser más alta en situaciones de mayor riesgo: por ejemplo, un vehículo parado en un carril de circulación, sin ningún tipo de señalización visible, en un tramo peligroso. En esos casos se pueden aplicar otros preceptos relacionados con la seguridad vial y la obligación de advertir de la presencia del vehículo, con sanciones que en la práctica pueden acercarse a los 200 euros.
En paralelo, han circulado titulares alarmistas que hablaban de multas de hasta 30.000 euros por no llevar baliza V16. Esa cifra no se corresponde con la sanción por mera falta del dispositivo, sino con supuestos muy distintos: el uso fraudulento de sistemas de señalización, la generación de falsas alarmas o conductas graves que comprometan la seguridad del tráfico sí pueden entrar en el rango de sanciones muy altas. No es el escenario del conductor medio que simplemente no ha comprado o no ha usado la baliza, pero conviene diferenciar bien ambos casos.
Si en un accidente se acredita que el vehículo no estaba correctamente señalizado con baliza o no está homologada puede ser un problema con el seguro
Y luego está el tema del seguro. Si en un accidente se acredita que el vehículo no estaba correctamente señalizado —porque no había baliza, porque no estaba homologada o porque no funcionaba—, la compañía puede tener argumentos para recortar coberturas o discutir responsabilidades. No es automático ni igual en todas las pólizas, pero es un riesgo real a tener en cuenta.
Esta es la situación que muchos se preguntan: “La llevo en el coche, pero el día que la necesito no se enciende porque las pilas están muertas”. A nivel práctico, la respuesta es bastante clara: si no emite luz ni envía la señal, es como no tenerla.
La normativa no entra al detalle de “pilas” o “batería”, pero sí exige que el vehículo inmovilizado esté correctamente señalizado y que el dispositivo pueda cumplir su función durante un tiempo mínimo. Si cuando tienes una avería la baliza no se enciende, no estás señalizando nada. Eso significa que el agente puede sancionarte igual que si no la llevaras o no la hubieras utilizado. Volvemos al escenario de infracción leve (80 euros de referencia), con posibilidad de elevarse si la situación generada resulta especialmente peligrosa.
Más allá de la multa, de nuevo aparece el ángulo del seguro: si hay un siniestro y se comprueba que el dispositivo obligatorio estaba en el coche pero inservible por falta de mantenimiento, es difícil defender que se han tomado todas las medidas razonables de seguridad.
Por eso, la recomendación práctica es tratar la baliza como cualquier otro elemento de seguridad:
- Si funciona con pilas, cambiarlas de forma preventiva cada cierto tiempo, no solo cuando “parece que ya no alumbra”.
- Si lleva batería recargable, hacer una carga completa periódica, por ejemplo una vez al año, igual que muchos conductores hacen con un arrancador portátil.
- Probarla de vez en cuando durante unos segundos para comprobar que enciende y parpadea con normalidad.
Si aún no tienes baliza, merece la pena adelantarse y comprar ya un modelo V16 conectado y homologado. Así evitas gastar dinero dos veces y llegas a 2026 con la espalda cubierta, en Ferrocano Suministros disponen de luces V16 homologadas desde 36€
Si ya tienes una, conviene hacer tres comprobaciones rápidas: que se indique claramente que es conectada a DGT 3.0, que el código de homologación figure grabado en la propia baliza y que esté incluida en el listado oficial de la DGT. Después, un gesto tan simple como comprobar que enciende y cambiar pilas o recargar batería si hace falta.

