El Congreso de los Diputados de España ha comenzado la tramitación de una nueva proposición de ley que busca erradicar las llamadas «terapias de conversión», prácticas que intentan modificar la orientación sexual, identidad o expresión de género de las personas, y que han sido ampliamente condenadas por organizaciones de derechos humanos en todo el mundo. La propuesta, presentada por el Partido Socialista Obrero Español (PSOE), busca introducir una reforma en el Código Penal para penalizar con penas de cárcel a quienes apliquen o promuevan estas terapias, catalogadas como una forma de tortura psicológica y física por diversos colectivos.
En su versión actual, la ley propone sancionar con penas de prisión que van de los seis meses a los dos años a aquellas personas, instituciones o entidades que promuevan o ejecuten este tipo de prácticas. Además, las penas podrían ser más severas si las víctimas de estas terapias son menores de edad, si se utiliza violencia física o psicológica, o si la actividad se lleva a cabo desde una organización o con fines lucrativos.
Una de las principales características de la ley es la inclusión de agravantes, que refuerzan la protección a las personas más vulnerables y aseguran que quienes se beneficien económicamente de estas terapias enfrenten consecuencias legales severas. También se propone la posibilidad de inhabilitaciones profesionales y la imposición de multas a las organizaciones que sigan promoviendo estas prácticas.
El debate sobre las terapias de conversión ha sido un tema candente en la sociedad española, especialmente en el contexto de los derechos LGTBIQ+. Las voces defensoras de esta ley argumentan que las terapias de conversión son una forma cruel de coerción psicológica que atenta contra la dignidad y el bienestar de las personas, especialmente en los jóvenes, y que representan una violación de los derechos humanos fundamentales.
Numerosos estudios científicos han demostrado que estas terapias no solo son ineficaces para cambiar la orientación sexual o identidad de género de las personas, sino que pueden causarles graves daños emocionales y psicológicos, como ansiedad, depresión, y, en casos extremos, pensamientos suicidas. Organizaciones como la ONU y la Organización Mundial de la Salud (OMS) han declarado que las terapias de conversión son una forma de abuso que debe ser eliminada.
Críticas al PSOE y la propuesta legislativa
El PSOE ha sido criticado por su tardía intervención en la lucha contra estas prácticas, especialmente por aquellos sectores que consideran que la legislación debía haberse aprobado hace mucho tiempo. Aunque la proposición de ley se ha visto como un paso positivo para la protección de los derechos LGTBIQ+, algunos opositores señalan que el partido ha sido lento en su respuesta a este problema.
La tramitación de la ley coincide con la celebración del mes del Orgullo LGTBIQ+, lo que ha añadido un simbolismo político a la discusión. Sin embargo, el PSOE ha enfrentado críticas por no haber apoyado iniciativas similares en el pasado, lo que ha generado tensiones dentro del mismo bloque progresista.
El camino hacia la aprobación de esta ley aún está lleno de desafíos. Aunque el PSOE tiene el respaldo de varios grupos políticos progresistas, se espera que la ley enfrente la oposición de partidos conservadores que consideran que la norma podría ir en contra de la libertad individual y de las organizaciones religiosas, que históricamente han promovido este tipo de terapias.
A pesar de estas objeciones, la mayoría de la sociedad española parece estar a favor de la legislación, especialmente en un contexto donde la visibilidad y los derechos de las personas LGTBIQ+ continúan siendo temas de debate y defensa en el país. De ser aprobada, España se sumaría a un número creciente de países que han decidido prohibir las terapias de conversión, promoviendo así una cultura de respeto, inclusión y dignidad para todas las personas, independientemente de su orientación sexual o identidad de género.
La tramitación de esta ley marca un paso decisivo en el avance de los derechos LGTBIQ+ en España, un país que, si bien ha logrado avances significativos en los últimos años en cuanto a igualdad y protección de derechos, aún enfrenta desafíos para garantizar la plena inclusión y aceptación de todas las identidades.

